/ julio 25, 2020

A pesar que soñaba con realizar su obra misionera en China, por instrucciones del Papa León XIII traslada su entrega hacia el continente americano, pues había una gran cantidad de migrantes italianos que requerían atención y ayuda en este nuevo mundo.

En Estados Unidos, además de llevar el mensaje de amor del Sagrado Corazón de Jesús, también llevó oportunidades y esperanza a través de diferentes obras alcanzadas. Dentro de ellas, a través de diferentes gestiones para mejorar la calidad de vida de las personas, fundó escuelas, asilos y hospitales, además de llevar ese amor de Cristo a enfermos y presos.

Durante el mismo lapso de tiempo y territorio norteamericano, fundó un noviciado, que le permitiría no solo hacer más grande la labor en Estados Unidos, sino permitiría llegar a nuevos rincones de la mano con el SCJ.

Al año siguiente, 1891, Junto con 14 misioneras, emprende un viaje hacia Nicaragua, donde lograrían fundar un centro educativo en Granada. Y más adelante, en este camino misionero, llegaría a Argentina. A esto una larga trayectoria de viajes de un continente a otro, todos para cumplir con sus metas en nombre de Cristo.

En el año 1907, fueron aprobadas por la Iglesia sus constituciones como instituto, por lo que el sueño era una realidad. En ese momento, con más de mil integrantes y presencia en 8 paises, además de sumar aproximadamente 50 obras dedicadas a escuelas gratuitas, escuelas secundarias, hospitales y otras instituciones.

Esto sería solamente el inicio, pues actualmente la misión tiene presencia en más de 15 países con diferentes espacios de atención a las personas.

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