/ diciembre 9, 2019

Aportar algo positivo a nuestro entorno, darle un giro a nuestra vida o aprovechar el tiempo haciendo algo positivo, un voluntariado nos permite contribuir a una causa para el beneficio de otras personas como para nosotros mismos.

A pesar de enfrentar conflictos con horarios de estudio o trabajo, momentos dedicados al hogar o cambiar nuestros planes para dedicar tiempo en actividades extra, un voluntariado es una de atender nuestra salud social, mental y espiritual.

Como proyecto institucional en atención a la infancia, se desarrolla la Escuela de Vacaciones, donde a través de actividades lúdicas. Este año, cuatro adolescentes decidieron participar como voluntarios y apoyar a su desarrollo.

“Mi motivación ha sido ayudar en el proyecto para que los niños puedan aprender cosas útiles a futuro. Al mismo tiempo, he pasado momentos muy divertidos con el grupo y me ha servido como un escape de la rutina”, explica Esteban, voluntario de la Escuela de Vacaciones, dirigida a niñas y niños de 4 a 12 años.

Participando en un programa de voluntariado o realizando acciones desinteresadas por los demás, conocemos gente nueva pues existe una conexión en una misma causa; aprender lecciones valiosas de vida, pues interactuamos con más personas y experiencias diferentes; así como emplear el tiempo de ocio en actividades productivas.

 “Aproveché esta oportunidad durante mis vacaciones de la escuela, pues a pesar que puedo descansar en casa, también me aburro. Entonces decidí realizar este voluntariado para distraerme, vivir una experiencia distinta y ayudar a la educadora encargada del programa”, indicó Kimy, voluntaria del proyecto.

Por su parte, Rudy, también integrante del grupo, destaca que hay factores importantes que contribuyen a su crecimiento como persona, los cuales ha podido descubrir y aprender en este espacio.

“La experiencia ha sido muy bonita, pues los niños me han demostrado que sin importar la dificultad, siempre se pueden superar los retos. En mi caso, este reto ha sido estar más atento y cuidar a cada uno de ellos como si fuera mi propia vida”, menciona.

Muchas veces el temor a realizar algo nuevo hace dudar a las personas si realmente es algo que pueden o deben hacer en su vida, como Anderson, que a través de esta oportunidad ha realizado su primer aporte como voluntario.

“Esta ha sido mi primera oportunidad realizando un voluntariado. Me ha gustado mucho esta experiencia, es increíble poder ayudar a otros sin importar la edad, además uno aprender también de vuelta muchas otras cosas”, indica.

Además añade que, para trabajar con niñas y niños es importante tener “paciencia pero también deseo de enseñar los conocimientos que uno tiene”.

Estos testimonios de voluntarios, coinciden en que esta actividad es una una buena forma de escapar de situaciones monótonas o negativas, modificar el entorno, explotar la creatividad y contribuir a cambiar una vida.

Si piensas en una forma de cambiar tu rutina, deseas aportar algo a tu comunidad o experimentar algo diferente, el voluntariado es una buena alternativa para tu salud integral.

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